Aunque divididos, los gobernadores fueron clave para salvar al Gobierno

Tras conclusiones conclusiones pueden sacarse de los acontecimientos de ayer, en torno de la discusión por la reforma de Ganancias. La primera, que los gobernadores de la oposición fueron protagonistas del cambio de escenario. La segunda, que salvaron, por unas horas al menos, al gobierno nacional de una derrota política que parecía segura. La tercera, que lo hicieron en defensa propia.
Los mandatarios resolvieron el rechazo en una cumbre en un hotel; el impacto fiscal que tendría el proyecto opositor fue decisivo



Esos términos se plantearon ayer como verdades en la cumbre que mantuvieron nueve gobernadores de la oposición en un salón del subsuelo del hotel Savoy, a dos cuadras del Congreso. Fueron también el resumen más acabado de los argumentos que cinco de ellos expusieron horas antes en el Senado, en la reunión que finalizó con la postergación de la firma del dictamen.

"Avanzar con este proyecto sería profundizar el desfinanciamiento de las arcas provinciales", sostuvo en la Cámara alta Juan Manuel Urtubey, el más enérgico opositor al proyecto y uno de los organizadores de la cumbre del Savoy. El gobernador de Salta hizo las primeras llamadas para citar al encuentro, junto con Juan Schiaretti (Córdoba) y Sergio Uñac (San Juan).


La convocatoria se fue ampliando y terminó por congregar a seis mandatarios peronistas, Urtubey, Schiaretti, Uñac, Rosana Bertone (Tierra del Fuego), Gustavo Bordet (Entre Ríos) y Domingo Peppo (Chaco), y a tres de otras fuerzas, Miguel Lifschitz (Santa Fe), del Partido Socialista; Alberto Weretilneck, de Juntos Somos Río Negro, y Omar Gutiérrez, del Movimiento Popular Neuquino. En la mayoría de esos distritos el porcentaje de trabajadores que pagan Ganancias es más bajo que la media nacional.

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