ASSANGE Y LOS "K"?

Si bien se hizo saber que la reunión entre Oscar Parrilli y el fundador de WikiLeaks en Londres fue para hablar sobre “temas de inteligencia”, el encuentro esconde una maniobra de blanqueo de información. Los detalles.
Por Camilo Cagnacci/adelanto24



Si bien se hizo saber que la reunión entre Oscar Parrilli y el fundador de WikiLeaks en Londres fue para hablar sobre “temas de inteligencia”, el encuentro esconde una maniobra de blanqueo de información. Los detalles.

Durante la “década ganada”, el espionaje ilegal fue moneda corriente. La causa “Dark Star” es la prueba más fiel de ello. Bajo el pretexto de que la empresa de seguridad Dark Star supuestamente realizaba tareas de inteligencia para Gran Bretaña, el entonces director general de Operaciones de la disuelta Secretaría de Inteligencia (SI), Antonio “Jaime” Stiuso, solicitó autorización a la Justicia para intervenir decenas de líneas telefónicas y casillas de mail.

Pero en realidad, el objetivo que perseguía “El Enano” era otro: espiar a otra empresa de seguridad, C3 Consulting, vinculada al ex agente de la CIA, Frank Holder, y a un viejo enemigo de Stiuso, el espía cristinista Fernando Pocino. En las escuchas, mal autorizadas, aparecen empresarios de renombre, jueces federales y de la Corte Suprema, altos mandos de la ex SIDE, ex funcionarios del kirchnerismo, hombres del macrismo y hasta periodistas.

Descartado el espionaje internacional, el fiscal Federico Delgado pidió el archivo de la causa, pero también que se informe del contenido de las escuchas al Congreso y al Poder Ejecutivo. Mientras que, el fiscal Franco Picardi acusó a Stiuso haber organizado un sistema de escuchas ilegales para lograr “espurios intereses personales o particulares” a raíz de esta maniobra.

Este es apenas uno de los tantos antecedentes de causas armadas durante el kirchnerismo, que le permitió a la anterior gestión valerse de información privilegiada para amedrentar a opositores, jueces y empresarios, entre otros. Incluso, esa metodología fue la que le posibilitó al ex “señor 5”, Oscar Parrilli, deshacerse de Stiuso cuando la presidenta Cristina Kirchner consideró que “Jaime” ya no le resultaba útil.

“El día que Parrilli citó a Jaime a su despacho para echarlo, ‘El Enano’ primero lo amenazó. Pero ‘Larry’, vivo, le pasó unas escuchas que le venían haciendo desde, aproximadamente, un año y medio antes de que muriera Nisman. Y le tiró sobre la mesa un informe sobre sus movimientos financieros. (Stiuso) casi se desmaya”, comentó un agente de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) a Adelanto 24.


Todo este material que el kirchnerismo supo recopilar durante sus años mozos, hoy se encuentra debidamente guardado. Aunque listo para ser usado, cuando “La Jefa” o sus fieles lo consideren pertinente. Sólo hay un pequeño detalle por el cual los carpetazos demoran en salir a la luz: como ya se mencionó, la información fue recabada en forma ilegal. Y en el círculo K, saben, no es momento para tentar a los jueces federales.

En este marco, la foto entre Oscar Parrilli y Julian Assange en la embajada ecuatoriana de Londres, donde permanece asilado por la publicación de los WikiLeaks, resulta clave. Ya que el ciberactivista oficiaría de “blanqueador” de la información. Obviamente, no desinteresadamente. Según nuestras fuentes, el Instituto PATRIA habría pagado u$s 2 millones por el encuentro y el compromiso de Assange a prestar su nombre para la maniobra.


La coartada para avanzar en esta línea ya fue plantada, cuando se hizo trascender que la verdadera motivación del cónclave de Londres fue pedirle al australiano información sobre Mauricio Macri, sus funcionarios y sus amigos más cercanos.

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