Mercado Libre, una isla de crecimiento en la crisis argentina

por diario el país - Argentina necesita desesperadamente buenas noticias. Ocho meses después de la victoria de Mauricio Macri, el país vive una creciente preocupación por una situación económica que no acaba de recuperarse. En medio de ese ambiente de inquietud y tensión política –el presidente ha tenido que encargar un coche blindado para evitar malos ratos en las protestas que le organizan grupos opositores- sobreviven algunas empresas argentinas que parecen ajenas a la crisis. Y entre ellas destaca Mercado Libre, una compañía que empezaron “cuatro amigos en unas cocheras hace 17 años”, como explica Marcos Galperin, su fundador y consejero delegado. Ajena a la crisis que vive el país y el continente, Mercado Libre, presente en 19 países de Latinoamérica, no para de expandirse y Galperin ha anunciado ante Mauricio Macri, que visitaba las oficinas centrales en Buenos Aires, una inversión de 1.500 millones de pesos (100 millones de dólares) y la creación de 5.000 nuevos puestos de trabajo en los próximos cinco años, la mayoría en Argentina.
El comercio electrónico ha tenido una enorme explosión en toda la región y Galperin y los suyos han sabido aprovecharla hasta convertirse en la principal compañía de comercio electrónico de Latinoamérica y una de las 10 mayores del mundo.


El comercio electrónico ha tenido una enorme explosión en toda la región y Galperin y los suyos han sabido aprovecharla hasta convertirse en la principal compañía de comercio electrónico de Latinoamérica y una de las 10 mayores del mundo.

En un país con un 40% de inflación y en el que buscar precios mejores es una auténtica obsesión, los argentinos compran casi todo por Mercado Libre y así buscan directamente en todo el país los precios más competitivos.

Pero no solo tiene éxito en Argentina. La empresa tiene 60 millones de usuarios registrados en la región, se venden o compran por su web seis productos cada segundo, y cotiza en el Nasdaq desde 2007. En los últimos cinco años ha pasado de 900 trabajadores a 2.000 y ahora quiere iniciar una nueva expansión hasta 5.000, con nuevas oficinas en Buenos Aires de 22.000 metros cuadrados que siguen a la expansión que ya tuvo en Brasil. “Van a ser empleos de alta calidad, desarrolladores, ingenieros de sistemas”, explicó Galperin ante un Macri visiblemente satisfecho.

Galperin parecía también entusiasmado con los cambios que está haciendo el presidente y le ofreció todo su apoyo para la nueva ley de emprendedores. Argentina sigue siendo un país proteccionista y muy cerrado, donde las trabas en todos los mercados son enormes.

Precisamente ahora Macri ha prometido abrir las compras por internet en el extranjero, una competencia temida por los productos locales. La inflación y el proteccionismo han provocado que casi cualquier producto tecnológico, de ropa o calzado, mobiliario o similar cueste en Argentina el doble que en el exterior. Las compras por internet en el exterior hasta ahora suponían una odisea de colas de cinco horas en el puerto. Macri ha prometido acabar con ellas. El riesgo de destruir la industria local, con precios nada competitivos, está muy presente, pero Macri insiste en la necesidad de abrir la economía.

“Estamos democratizando el comercio y los pagos. Millones de personas en todos los pueblos de Argentina pueden comprarse ahora unas zapatillas o un Smartphone a los mismos precios de Buenos Aires. Y alguien que hace ponchos en Tucumán puede venderlos por todo el país y competir con las grandes cadenas”, explicó Galperin.

Mercado Libre está desarrollando un sistema de microcréditos para ayudar a esos pequeños proveedores a crecer y competir. “Se está democratizando el acceso a bienes y servicios”, remató el propio Macri. “Este es un país con un enorme espíritu emprendedor”, insistió.

Era el primer acto importante de Macri después del último desagradable incidente en Mar del Plata, que acabó con pedradas sobre su auto. La imagen que se ofreció en las oficinas de Mercado Libre fue completamente diferente: los empleados y directivos aplaudieron al presidente en unas oficinas modernas desde las que se divisa toda la ciudad y el fundador apoyó sin matices sus reformas.

No hacía falta más apoyo pero por si acaso, a la entrada del edificio, en Vicente López, un municipio pegado a Buenos Aires, el alcalde, Jorge Macri, primo del presidente, había enviado a un grupo de dos docenas de afines que al principio descolocaron a la prensa con sus bombos.

Parecían protestar contra el presidente pero rápidamente los responsables de prensa aclararon: “Estos son a favor, son a favor”. Los carteles amarillos les diferenciabans de los peronistas. Macri mostró así que también tiene sus propios manifestantes con bombos como los de la oposición. En Mercado Libre tuvo al fin una buena noticia, aunque todos los analistas argentinos coinciden en que de en los próximos meses necesita muchas más para salir del bache en el que se ha instalado tanto el país como el Gobierno.