Ensayo/Error, una fórmula muy costosa para Macri y su Cambiemos

Mauricio Macri y su equipo consideraron simpático explicar que su metodología de gestión es el ensayo (prueba) y la corrección (ante el error). Es un mecanismo que funciona cuando hay paciencia en la sociedad, en especial entre los perjudicados (temporales, se supone). Pero no es un procedimiento estable y mucho menos puede ser permanente porque la paciencia es una virtud de presencia volátil en la mayoría de las personas. El hartazgo entre muchos ha comenzado y ya no consideran ni simpático ni apropiado el Ensayo/Error porque, con bastante fundamento, insiste en que quien asumió el gobierno debe gestionar con conocimiento (idoneidad) y decisión, y no considerar al país un laboratorio de experimentos. Muy interesante al respecto la columna dominical de Claudio Chiaruttini en su programa radial "Sin Saco y Sin Corbata".
Macri y una cara apuesta a una forma de gestionar el Estado.
Macri y una cara apuesta a una forma de gestionar el Estado


por CLAUDIO M. CHIARUTTINI/URGENTE 24

La fórmula “ensayo/error” ha demostrado ser terriblemente costosa para Mauricio Macri. En imagen, en costo fiscal, en respeto de la oposición, de fidelidad de sus votantes, en proyección futura como fuerza política y como hacedores de políticas públicas. Es la confirmación del inmenso yerro de seguir la frase de Jaime Durán Barba cuando dijo: “las malas noticias, todas juntas, ahora que tenemos el mayor apoyo de la opinión pública”.

Pero no fue solo un error del estratega y comunicador ecuatoriano, o de Juan José Aranguren, o de la Jefatura de Gabinete, o de la Secretaria Legal y Técnica de la Presidencia de la Nación, o, en el fondo y al final de la cadena de mandos y responsabilidad política, de Mauricio Macri. El fracaso en el intento de “sincerar” las tarifas públicas es resultado de improvisar en la gestión, de errar en la comunicación y de menospreciar la política. Fue una falla estructural, no un error instrumental.

Lo ocurrido los últimos 3 meses alrededor del intento de eliminar más de $ 100.000 millones de subsidios al consumo es un compendio de lo que no debe hacer en el poder. Entonces, ¿por qué ocurrió? Porque el PRO no estaba preparado para ejercer el poder el 10/12/2015 y, en muchas áreas, se ha venido improvisando con exageración, sin medir los costos políticos, sociales, de imagen o económicos.

Pero ya han pasado 8 meses desde que juró Mauricio Macri como Presidente de la Nación. Es correcto seguir culpando a kirchnerismo de muchos de los sacrificios que se deben hacer y de medidas que se deben tomar. Sin embargo, luego de tantos meses, los “resortes” del poder ya deberían ser conocidos, los límites ya deberían esta delineados y las formas y modos de hacer políticas públicas ya deberían haber sido probados y aceitados, para que no sean un fracaso. Pero parece que no es así.

Tampoco se trata de hacer leña del árbol caído, ni de exagerar el impacto de la bofetada recibida de la Suprema Corte de Justicia. La derrota es importante, pero su mayor impacto tendrá en los planes para bajar la inflación que tenía el Gobierno, no en el terreno político o en la gobernabilidad, como algunos medios opositores quieren señalar.

Sin embargo ocurre que el Gobierno tiene, desde hace varias semanas, pocos éxitos que mostrar, la recesión ha impuesto un esperable clima de malhumor social y hay una oposición débil y fragmentada, pero que está envalentonada; que magnífica el impacto del adverso fallo sobre el “sinceramiento” del aumento del servicio de gas residencial.

Si el PBI estuviera creciendo a un ritmo de 5% anual, el ingreso de divisas fuera constante y la inflación se ubicara en 10% anual, el fallo de la Corte Suprema habría sido un traspié menor en el camino de un Gobierno exitoso. Pero la realidad es absolutamente la contraria y los costos crecen.

Ahora, el Gobierno de Mauricio intenta salvar los ajustes en las tarifas de agua y electricidad, improvisa Audiencias Públicas para zanjar el error administrativo y legal cometido y se prepara para otros 2 meses de tapas negativas, declaraciones opositoras exageradas y aumento de la imagen negativa del Presidente de la Nación, de sus ministros y de la gestión. Una agonía demasiado extensa.

Y así llegaremos casi a fin de año, justo cuando comenzarán a llegar a los hogares las nuevas facturas con los aumentos retroactivos, ahora sí autorizados luego de cumplir con todos los pasos administrativos y legales; y la reacción de los consumidores serán las mismas, dado que el grueso de los consumidores no están dispuestos a pagar más por los servicios públicos.

Las nuevas boletas con aumentos de los servicios generarán nuevas protestas hasta casi el inicio de las clases, el año que viene. Un escenario de terror, desde el punto de vista político, si el malhumor social no cambia ante la evidencia palpable de que la recesión está llegando a su fin y que la inflación está en niveles moderados.

No se puede decir que Mauricio Macri perdió el famoso 2do. semestre atrapado en las arenas movedizas de un “sinceramiento” de tarifas pésimamente ejecutado. Sin embargo, todo el capital político y de imagen que se ganó durante el 1er. semestre se despilfarró por intentar ahorrarle al fiscal $ 120.000 millones, una cifra de bajo impacto para un Presupuesto que es 20 o 25 veces mayor.

Ahora, para recuperar el terreno perdido y de minimizar el impacto del fracaso en el intento de aumentar las tarifas públicas, se hace que el Presidente de la Nación pida a una docente el baño para orinar o se fotografía a Mauricio Macri comprando un regalo para su hija, Antonia; mostrando un perfil mundano y pedestre que el hijo de Franco Macri nunca tuvo antes de jurar como Mandatario Nacional.

En estos 4 meses, Macri hizo más de 80 anuncios de medidas, políticas públicas, planes de obra, inversiones, proyectos sociales y envío de leyes al Congreso. Sin embargo, todo ha quedado sepultado en el “sinceramiento” de tarifas públicas, su judicialización y su fracaso al intentar llevarlo a la práctica. Eso también es un costo enorme para un Mandatario a quien “la tribuna” le pide que convierta goles.

El mayor error de Mauricio Macri es no despedir a algunos de los culpables de la cadena de errores cometidos, lo cual hace que todo el costo político lo pague el Presidente de la Nación, otra vez sin obtener ningún rédito político a cambio. Así, la fórmula se repite una y otra vez, casi sin que tenga algún sentido y sin que nadie en el poder pueda explicar la causa.

La oposición ha celebrado, con mucha razón, la derrota de la Casa Rosada. El Gobierno les dio letra, oportunidad y posibilidad de mantenerlo en jaque en los medios, ante el votante. Así, las debilidades, las infidelidades y las falacias que dominan a cierta figura y armados opositores han sido minimizadas al extremo; un inmenso favor que les está haciendo el Presidente de la Nación y el PRO.

Lo injusto de esta situación fue revelada en el Congreso, durante la presentación ante la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados  del ministro del área Juan José Aranguren, dado que la oposición no logro hacer mella en el discurso y argumentación del funcionario. Datos falsos, presupuestos falaces y graves errores técnicos fueron usuales.

Fueron más de 10 horas de chicanas, desfile de mitologías ideológicas y datos sin respaldo por parte de la oposición. Con parsimonia, Aranguren explico cada uno de los errores, defendió al Gobierno y dejó en claro que, en el fondo, la discusión sigue siendo cómo usar los fondos del Estado, si debe haber una racionalidad en la gestión o si el populismo, ganar votos y hacer negocios, será la regla de administrar la “cosa pública”.

Y el escenario que diseñó la Corte Suprema con su fallo es inmensamente conflictivo, dado que si bien el Alto Tribunal analizó si se cumplieron todos los pasos legales para hacer el ajuste, dejó vigente la tarifa para industrias y empresas, que ahora correrán a presentar ampararos para hacer extensivo la decisión del Poder Judicial.

Además, la experiencia demuestra que aunque se cumpla con las Audiencias Públicas, las decisiones oficiales volverán a ser judicializadas, retroalimentando el circuito de intervención de la Justicia en medidas económicas, todo porque la negociación no existe, dejando en mano de los jueces lo que debería hacer los políticos.

El fracaso en aumentar las tarifas públicas, además de haber impulsado a la inflación, podría tener impacto en el campo, dado que el Gobierno postergaría la rebaja de las retenciones de la soja, que se había anticipado en diciembre 2015 Mauricio Macri en persona.

Ya lo había anticipado Aranguren en una entrevista radial para un medio de Córdoba hace un mes y medio, causando un revuelo en la Bolsa de Rosario. 2 días más tarde salió el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, a negar esa posibilidad. Incluso lo repitió 2 veces en la Exposición Rural, hace pocas semanas. Ahora, fue el Jefe de Gabinete del Ministerio de Agricultura, Guillermo Bernaudo, corroboró la postergación. (N. de la R.: Si Aranguren ya lo había anticipado cuando la Administración Macri esperaba que la Corte Suprema fallara según su voluntad/necesidad, es obvio que no es consecuencia del fallo adverso sino de la involución fiscal que pone en riesgo el cumplimiento de las metas).

Así, se confirma que el Gobierno ya tenía la intención de no reducir 5 puntos porcentuales la retención de la soja exportable este año, pero no se hizo referencia a ello en la Rural. De esta forma, a unos de los grupos más cercanos al Gobierno, los productores agropecuarios, se les da 2 bofetadas: la medida fiscal y haberles mentido. Eso, sin duda, tendrá un costo político en las elecciones legislativas.

¿Se puede extraer algo bueno del inmenso fracaso del Gobierno? Sí: en contra de lo que se intentó hacer creer, tanto desde la Casa Rosada como desde la oposición, otra vez quedó clara la falta de injerencia del PRO en la Corte Suprema de Justicia, algo que le hace muy bien al sistema democrático y a la imagen del propio Mauricio Macri.

Hace un mes se intentó decir que el Gobierno había “comprado” a la Corte Suprema por unos pasajes gratis en Aerolíneas Argentinas y que la visita del titular del Alto Tribunal, Ricardo Lorenzetti, a la Casa Rosada había sido para recibir instrucciones del propio Mauricio Macri. Sin embargo, el fallo del jueves 18/08, dejó en claro cuán lejos está el escenario indicado por muchos medios opositores.

El macrismo ha mostrado una inmensa incapacidad para cambiar la agenda de los medios. El despido de Juan José Gómez Centurión, de la titularidad de la Aduana, no está lejos de esa meta. La decisión del despido estaba tomada hace un mes y se esperó el momento para oficializar el anuncio, que no pudo ser frenado ni por la denuncia de importaciones truchas por US$ 14.000 millones durante el kirchnerismo. Sin embargo, tendrá un impacto pasajero, pese a que el Gobierno intentó dar un mensaje claro y contundente. Por desgracia, para el votante medio el daño al bolsillo es más importante que un acto de transparencia e institucionalidad.

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