Cano mandó a su diputado a votar la interpelación a Aranguren

La crisis entre el Gobierno y sus socios radicales llegó a su pico más alto este miércoles cuando en Diputados comenzó la sesión para pedir la interpelación de Juan Aranguren, con la ayuda del tucumano Juan Casañas, cercano a José Cano, titular de la Unidad Plan Belgrano.
Casañas y su coterránea Teresa Villavicencio rompieron con el bloque de Cambiemos hace unos meses y formaron el “Bicentenario”, enojados por el reparto de cargos. Pero hasta la sesión de este miércoles su ausencia en las reuniones de Cambiemos era anecdótica, porque siempre acompañaba los proyectos del Gobierno.


Casañas y su coterránea Teresa Villavicencio rompieron con el bloque de Cambiemos hace unos meses y formaron el “Bicentenario”, enojados por el reparto de cargos. Pero hasta la sesión de este miércoles su ausencia en las reuniones de Cambiemos era anecdótica, porque siempre acompañaba los proyectos del Gobierno.

Enterados en la Casa Rosada estallaron y ya empezaron a pedir la cabeza de Cano, que como reveló LPO viene muy enojado por el acercamiento del gobierno a su rival, el gobernador tucumano Juan Manzur y sobre todo, porque una vez asumido se dio cuanta que su cargo era una cascara vacía: El faraónico Plan Belgrano no es más que un título que engloba una serie de obras cuya ejecución está en manos de otros ministerios.

Meses atrás los radicales ya habían advertido al Gobierno que si seguía el ninguneo iban a sentir el cimbronazo en el Congreso, donde el macrismo esta en absoluta minoría. Este miércoles llegó el primer aviso fuerte.
Se trata de una situación que se repite con la mayoría de los aliados radicales. A la hora de la realidad, observan que tanto Macri como María Eugenia Vidal les dan cargos casi sin poder real y privilegian siempre el acuerdo con los opositores peronistas, antes que a sus socios de Cambiemos.

Meses atrás, como reveló este medio, los radicales ya habían advertido a la Casa Rosada que si seguía el ninguneo iban a empezar a sentir el cimbronazo en el Congreso, donde la UCR tiene muchos más legisladores que Cambiemos. Para calmarlos, Marcos Peña empezó a invitar a Mario Negri a las reuniones de gabinete. Pero rápidamente, los radicales se dieron cuenta que esos encuentros eternos no eran el lugar donde se toman las decisiones.

La rebeldía del ex candidato a gobernador no hizo más que cristalizar la crisis de la UCR, donde sobra furia sobre la marcha del Gobierno y el escaso lugar que tienen para sentirse parte del poder.

Mario Negri, jefe del bloque Cambiemos, le puso el cuerpo a la presión de la oposición, pero no se la hizo fácil a Aranguren. Lo obligó a ir a Diputados y hasta dijo que si “hubo lobbystas deben ir presos”, ante las sospechas sobre la operación de importación de gas de Chile que beneficia a compañías cercana sal ministro, con un precio mucho más alto que el que se paga por traerlo de Bolivia, como reveló este medio en exclusiva.

Tampoco parece estar en paz con sus diputados, tal es así que sigue sin haber fecha para tratar proyectos del Gobierno.

En la provincia de Buenos Aires la relación de la UCR con María Eugenia Vidal está en su peor momento por el ingreso de peronistas al Gabinete como Joaquín de la Torre, que para despejar cualquier duda, lo hacen a costa de áreas que pertenecían al radicalismo como las que ocupaba el ministro de la Producción,  José Elustondo, ahora reducido a secreatrio de Ciencia y Tecnología.

Este martes, Ernesto Sanz intentó -una vez más. contener la bronca y los convocó a una cumbre en el Comité Nacional de la UCR, nisiquiera pudo reunir a la mitad de los intendentes de esa fuerza. En el radicalismo le reprochan que todas sus negociaciones con Macri han sido perjudiciales para el radicalismo que pese a ser el único sostén nacional de la alianza Cambiemos, quedo reducido a la situación de socio menor y día a día pierde espacio en las decisiones y las posiciones de poder. "Sanz negocia para él", se quejaban en las oficinas radicales del Congreso.

Durante la celebración del Bicentenario la grieta ya se hizo sentir. Los referentes de la UCR no pudieron terminar una reunión en Tucumán, por las duras críticas al Gobierno de los referentes sin cargos.

Sanz no pudo calmarlos y menos coordinar un documento común, un anticipo de lo que se venía y no parecen poder -o querer- frenar.

DE LPO

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