Encuentran muerto en su casa a un testigo de la Ruta del dinero K

Una serie de llamados telefónicos con varios minutos de diferencia alertaron que algo ocurría en el edificio de Callao al 1100. Con diez años, el hijo menor de Horacio Quiroga llamó a su madre tras encontrar al ex presidente de las petroleras de Lázaro Báez en la bañadera, desnudo y boca abajo sin que corriera agua. La ex mujer y sus dos hijos mayores llegaron instantes después, e intentaron revivir al ex directivo de Epsur y Misahar Argentina. Finalmente, llamaron a la Policía. Ya era tarde. El fiscal Santiago Vismara, investiga el fallecimiento como “muerte dudosa”, aunque anoche la autopsia habría revelado que se trató de un “edema agudo de pulmón” e “hipertrofica cardíaca”. En su caída tras el ataque, Quiroga se habría golpeado con un escalón del baño.
Había sido uno de los testigos clave en la ruta del dinero K: expuso el vínculo directo que tenían Lázaro Báez y Néstor Kirchner, y declaró haber visto contar siete millones de dólares en una oficina de las petroleras que dirigió. La sorpresiva noticia de su muerte causó conmoción. Además de ese antecedente, una de las firmas –Epsur– fue denunciada ayer por lavado de dinero y allanada la semana pasada en el marco de la investigación que avanzó sobre 50 propiedades del empresario K.
Quiroga tenía 65 años. Había sido uno de los testigos clave en la ruta del dinero K: expuso el vínculo directo que tenían Lázaro Báez y Néstor Kirchner, y declaró haber visto contar siete millones de dólares en una oficina de las petroleras que dirigió. La sorpresiva noticia de su muerte causó conmoción. Además de ese antecedente, una de las firmas –Epsur– fue denunciada ayer por lavado de dinero y allanada la semana pasada en el marco de la investigación que avanzó sobre 50 propiedades del empresario K.
El lunes por la noche, Horacio Quiroga había salido a cenar con su hijo de diez años, de quien tenía la tutela. Según un testigo cercano a la causa, regresaron muy tarde. El niño se fue a acostar, y ya no volvió a hablar con su padre. A las 6.50 de ayer, el chico se levantó para ir al colegio. Fue hacia el dormitorio de su papá. Al no encontrarlo allí se dirigió al baño, y golpeó varias veces la puerta, llamándolo insistentemente sin recibir ninguna respuesta, hasta que finalmente se decidió a ingresar: su padre estaba boca abajo en la bañera, sin ropa y sobre un charco de sangre. Las canillas estaban cerradas.
Inmediatamente buscó el celular, y marcó el número de su mamá, a quien le relató la situación. Ella, a su vez, se comunicó con uno de sus hijos mayores, y le pidió que se dirigiera a toda velocidad al departamento de Callao 1150.
Según pudo reconstruir Clarín, minutos después la madre y sus dos hijos mayores llegaron al lugar y encontraron todo cerrado con llave: dos puertas de acceso con tres llaves cada una. Fue el portero quién los ayudó para poder abrirlas. Una vez en el interior del departamento, ubicado en el séptimo piso, uno de los hijos mayores decidió sacar a su padre de la bañera y limpiarle la cara con una toalla, ya que tenía un corte en la ceja derecha producto del golpe que le detectaron después. La decisión inmediata, según informaron, fue intentar revivirlo con respiración boca a boca, pero sin ningún resultado. Uno de los hijos continuó con masajes cardíacos, hasta que finalmente llamaron a la policía.
La Fiscalía 2, a cargo de Santiago Vismara caratuló el caso como “muerte dudosa”. Por la tarde, los indicios vincularon “el accidente que generó la caída”, con “sus graves problemas respiratorios”, lo que se confirmó más tarde.
El estado de salud de Quiroga era desde hace tiempo muy delicado. No sólo peleaba con un fuerte depresión tras el millonario juicio laboral que finalmente logró ganarle al empresario K pero que no logró cobrar, sino que el mayor problema era su “grave problema respiratorio”. La policía científica habló de un EPOC que habría generado su descompensación en el baño. También se creyó que podría haberse tratado de un infarto, que causó la caída y el golpe en la cabeza.
En el departamento donde trabajaron el director del Cuerpo Médico Forense y la Superintendencia de la policía científica, encontraron al menos cinco vaporizadores para asmáticos. Como no había indicios de violencia, el baño fue el único sector que quedó clausurado.
El cuerpo de Quiroga permaneció en la Morgue Judicial, donde anoche trabajaban los médicos forenses. Sin aparente participación de terceros, el empresario se habría caído tras golpearse con un escalón que hay en el piso del baño.

lucía salinas /clarín

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