Macri recibe a las CGT en clima de tensión

Los jefes cegetistas Hugo Moyano (Azopardo), Antonio Caló (Alsina) y Luis Barrionuevo (Azul y Blanca) volverán a verse las caras con el presidente Mauricio Macri este miércoles a las 17, a quien plantearán sus reclamos vinculados a los despidos y los aumentos de precios.
El detalle sobre el encuentro con el Presidente fue dado a conocer tras una reunión que mantuvieron referentes de los tres sectores que conviven en la CGT en la sede de la Federación Marítima Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina (Fempinra), en Combate de los Pozos 235 de esta capital, donde además se ratificó la movilización unitaria del 29 de abril contra la pérdida de los puestos de trabajo.

El detalle sobre el encuentro con el Presidente fue dado a conocer tras una reunión que mantuvieron referentes de los tres sectores que conviven en la CGT en la sede de la Federación Marítima Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina (Fempinra), en Combate de los Pozos 235 de esta capital, donde además se ratificó la movilización unitaria del 29 de abril contra la pérdida de los puestos de trabajo.

La reunión con el Poder Ejecutivo se inscribe en un momento donde la "luna de miel" parece estar terminada. Desde el último encuentro con Macri, la relación entre ambos actores entró en unsendero de notoria discordia. El primer quiebre de importancia fueron los anuncios gubernamentales en materia de Impuesto a las Ganancias y que no conformaron a los sindicatos. A ello se le sumaron la espiral inflacionaria del primer trimestre y el aval del Gobierno a los despidos en el sector público y privado.

Las primeras señales de una recesión, que ya está afectando al consumo popular y el poder adquisitivo de las mayorías, empujó a que las distintas centrales obreras se pusieran a trabajar en la unificación de las CGT y en una inédita “unidad en la acción” con entidades siempre distantes a la oficialidad sindical, como las CTA de Hugo Yasky y Pablo Miceli.

La chance cada vez más real de que el acto del 29 de abril, en el que participarán todos estos grupos, termine siendo una demostración de fuerza pública masiva aceleró las gestiones de la Casa Rosada con los gremialistas.

Alertado por este reagrupamiento y creciente malestar, el Gobierno buscará con la reunión de hoy apaciguar los ánimos y dar alguna respuesta parcial a las demandas. Una de las que están en carpeta es que los sindicatos empiecen a recibir los montos adeudados para las obras sociales, que en un primer tramo podrían ascender a los $2.700 millones.

Sin embargo, el grueso de las reinvidicaciones pasan por el cuidado del empleo y del poder adquisitivo. Los dirigentes sindicales advirtieron que insistirán en su proyecto que declare la “emergencia ocupacional” que permita frenar "la ola de despidos en el sector público y privado".

También reclamarán medidas al Poder Ejecutivo para "bajar la inflación" y respuestas concretas a la histórica reivindicación por Ganancias. El impuesto afecta principalmente a la Confederación del Transporte (CATT), cuyos gremios tienen un poder de fuego real para paralizar el país, como ya demostraron con las tres huelgas generales sobre el final del mandato de Cristina Kirchner.

En este contexto, el sindicalismo todavía no tiene definido un posible paro general, pero esa alternativa está latente. Por ahora, la tarea de los sindicatos será subrayar el perfil “combativo” de la movilización del 29 de abril con la difusión de un documento/solicitada que incluirá críticas severas al Gobierno por sus políticas.

En la reunión de ayer no estuvieron Caló ni Barrionuevo, pero enviaron a emisarios. Los que sí estuvieron fueron Hugo Moyano, Andrés Rodríguez (UPCN), Sergio Palazzo (Bancarios) , Juan Schmid (Dragado y Balizamiento), José Lingeri (Obras sanitarias), Armando Cavalieri (Comercio) y Gerardo Martínez (Uocra), entre otros.

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