AGUA NO TRATADA COMO CORRESPONDE EN IGLESIA

UNAS 3.000 PERSONAS AFECTADAS
Denuncian que desde hace al menos 4 años, el agua de Villa Iglesia no es tratada como se debe
Un vecino presenta desde 2012 notas ante distintas autoridades para conseguir respuestas y asegura que nadie administra la planta potabilizadora.
En 2012, su hijo y otros niños de la zona comenzaron a tener problemas gastrointestinales. Por eso, Cristian López, quien es técnico en Gestión Ambiental y en Higiene y Seguridad decidió analizar el agua de Villa Iglesia, donde vive. Lo primero que descubrió: no tenía cloro. Como consecuencia inició un largo camino de pedidos a las autoridades y así determinó que “nadie administra la planta potabilizadora”, según aseguró.

En 2012, su hijo y otros niños de la zona comenzaron a tener problemas gastrointestinales. Por eso, Cristian López, quien es técnico en Gestión Ambiental y en Higiene y Seguridad decidió analizar el agua de Villa Iglesia, donde vive. Lo primero que descubrió: no tenía cloro. Como consecuencia inició un largo camino de pedidos a las autoridades y así determinó que “nadie administra la planta potabilizadora”, según aseguró.

El 19 de junio de 2012, el vecino hizo el primer análisis del agua que consumen los vecinos de la villa y de la localidad Campanario, es decir, unas 3.000 personas. A partir de ahí averiguó que, en los papeles, la planta está a a cargo de la unión vecinal de Villa Iglesia, pero cuando consultó a sus autoridades le aseguraron que “en realidad ellos nunca la administraron”.

“Es más, tengo los documentos que demuestran que esa unión vecinal está acéfala, debido a que el último mandato venció el 31 de diciembre de 2011 y nunca renovaron las autoridades”, dijo López mientras mostraba los papeles.

A la vez, el vecino consultó en OSSE y desde allí le informaron que ellos no son responsables de esa planta. Mientras que, al dirigirse al municipio, le dijeron que “hay una persona que, cada tanto, se acerca a la planta y le echa cloro”, contó.

Como consecuencia, López realizó el primer reclamo ante la Defensoría del Pueblo en octubre de 2013 y obtuvo los análisis del agua realizados por el Ministerio de Salud en septiembre de ese año, en el que se informaba que el agua tenía bacterias coliformes y no era apta para consumo.

“Desde ahí, recibí notas en respuesta de Defensoría del Pueblo, pero sin ninguna solución, por eso seguí pidiendo que hagan algo. También envié diversas notas a OSSE, pero no me respondían', aseguró López. Y agregó que “también seguí de cerca los análisis y unos meses determinaban que tenían cloro de más, otros que no tenían. En algunos aparecían bacterias y en otros, no”.

En marzo pasado, López recibió la respuesta de OSSE a un reclamo que había sido recibido por la empresa en noviembre de 2014. En él le indican que el agua cumple con todo lo establecido por el código alimenticio.

“Yo seguiré de cerca los análisis, seguiré mandando notas y voy a seguir pidiendo que alguien administre la planta. No puede ser, sólo 3 familias de la zona podemos comprar agua mineral. ¿Qué pasa con el resto de la gente?”, se preguntó López, quien asegura que después de 4 años no se dará por vencido.

DIARIO DE CUYO

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