VENEZUELA: DÓNDE ESTÁN LOS MINEROS?

La fiscalía se aboca a la investigación de la desaparición de al menos 17 personas, sin resultados concretos.

DIARIO EL PAÍS

A medida que pasan las horas y se mantiene el cierre de la carretera nacional que comunica a Venezuela con Brasil el gobierno de Nicolás Maduro intenta sortear la presión de la opinión pública exigiendo rápidas respuestas a las autoridades encargadas de descifrar el misterioso acertijo en que se ha convertido la desaparición de un grupo de al menos 17 mineros en las inmediaciones de un yacimiento de oro recién descubierto en Tumeremo, en el suroriente del país. Avanzan con algunos tropiezos derivados del desconocimiento de una zona hostil y abandonada por sus dueños y por el Estado. La fiscalía y la policía científica no han podido llegar aún al predio del fundo Atenas, donde los sobrevivientes aseguran que vieron por última vez a las personas que aún no han regresado a su casa.

A medida que pasan las horas y se mantiene el cierre de la carretera nacional que comunica a Venezuela con Brasil el gobierno de Nicolás Maduro intenta sortear la presión de la opinión pública exigiendo rápidas respuestas a las autoridades encargadas de descifrar el misterioso acertijo en que se ha convertido la desaparición de un grupo de al menos 17 mineros en las inmediaciones de un yacimiento de oro recién descubierto en Tumeremo, en el suroriente del país. Avanzan con algunos tropiezos derivados del desconocimiento de una zona hostil y abandonada por sus dueños y por el Estado. La fiscalía y la policía científica no han podido llegar aún al predio del fundo Atenas, donde los sobrevivientes aseguran que vieron por última vez a las personas que aún no han regresado a su casa.
MINEROS DESAPARECIDOS EN VENEZUELA-EFE
La presión se evidencia no solo en la presencia de las más altas autoridades policiales, civiles y militares en una región que no está entre las prioridades nacionales, sino en un despliegue que de a poco ha terminado por alterar la rutina de este poblado lleno de mototaxistas, mineros artesanales pobres y comerciantes de oro. Con las declaraciones del Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, y del gobernador del estado de Bolívar, Francisco Rangel Gómez, el gobierno nacional comienza a abandonar su descreída primera reacción y admite la posibilidad de una disputa entre bandas armadas por el control de un yacimiento recién descubierto y que no ha terminado bien. Aún no saben con precisión cómo ocurrió, ni cuántas personas han caído y ni siquiera si tienen relación con los ciudadanos que no han vuelto a sus casas desde el fin de semana pasado. Unas veces se dice que fueron 28, pero en Tumeremo han instalado un altar improvisado para recordar que son 17 los vecinos de esa ciudad que no han aparecido.
Cuando el miércoles los fiscales siguieron el intrincado camino que conduce al fundo Atenas, la referencia más cercana a la entrada de la mina, encontraron indicios que así lo demuestran: una camisa agujereada, una gorra con los distintivos de los símbolos patrios locales, un par de botas, un mazo con rastros de sangre envuelto en cinta plástica y una motocicleta abandonada. Estas evidencias estaban en los terrenos del Fundo el Peregrino, donde los sobrevivientes aseguran que fueron capturados por hombres armados y vestidos de negro. El martes un equipo del diario local Correo del Caroní había encontrado en ese camino conchas de proyectiles.
Los fiscales designados encabezaron la pesquisa junto a un equipo de la policía científica. Pero a pesar de la insistencia de los familiares que acompañaban el recorrido la policía consideró que no era prudente llegar hasta el sitio donde, según los familiares, desaparecieron algunos de los mineros. En medio del camino -una trocha polvorienta llena de ondulaciones, donde predominan árboles chaparros y circundada por la sierra de El Miamo- les advirtieron que en las cercanías del fundo Atenas había personas armadas. Era un riesgo para el comisario que encabezaba la misión seguir adelante sin los pertrechos mínimos para repeler un ataque y con la presencia de ciudadanos desarmados. Los fiscales han preferido esperar a que el Ejército tome la zona para entonces entrar.
Los familiares también creen que la suerte de sus parientes está atada al reciente anuncio del gobierno de entregar a empresas transnacionales concesiones mineras. La decisión implicaría la modificación de su relación cultural con la explotación de las riquezas. Muchos de ellos se niegan a trabajar para un patrono por un salario fijo, porque prefieren internarse durante días en las minas para ver si llega el día de su suerte. Por un gramo de oro que encuentren y vendan podrían ganarse hasta el doble del salario mínimo local (unos 30 dólares de acuerdo con el valor de la moneda estadounidense en el mercado negro).
Después de seis días del cierre de la vía, que se suspende para dejar pasar ambulancias y el transporte de comida y agua embotellada, la frustración de los parientes desaparecidos aumenta debido a los plazos que suele tomarse una investigación. Ese procedimiento suscribe la creencia de que las autoridades locales son cómplices de alias el Topo, a quien atribuyen la responsabilidad de ordenar la desaparición de sus seres queridos. Lo describen como un hombre de acento colombiano, moreno y que está dispuesto a tomar el control total de todos los yacimientos de la zona por la fuerza.

En Tumeremo comienza a sentirse el efecto del cierre de la vía. Escasea mucho más el dinero en efectivo, que suele venderse previo pago de una comisión de 12,5%, algunos comercios permanecen cerrados y las filas frente a los cajeros automáticos son lentas y largas. Las panaderías no han elaborado sus panes en dos días y entre la gente comienza a notarse un cierto desespero. Ansían volver a su rutina y que aparezcan, vivos o muertos, las 17 personas que salieron a trabajar el viernes y no han regresado.