SE CONFIRMA CONTAMINACIÓN EN IGLESIA, NO EN JÁCHAL

La contaminación se produjo, según el Juez de la segunda circunscripción de San Juan, Pablo Oritja, en el departamento de Iglesia, por ende en sus nacientes y no en aguas de Jáchal.
La contaminación se produjo, según el Juez de la segunda circunscripción de San Juan, Pablo Oritja, en el departamento de Iglesia, por ende en sus nacientes y no en aguas de Jáchal.

De las pericias que se hicieron en el río Jáchal, que está todavía más abajo que el Blanco, el juez evalúo las que realizó la División de Operaciones del Departamento de Delitos Ambientales de la Policía Federal para la Unidad Fiscal de Investigaciones de Delitos Medioambientales y llegó a la conclusión que no revelan contaminación o envenenamiento de las aguas.

Para llegar a una conclusión en cuanto a las pericias, el juez advierte que hace falta compararlos con la línea de base. Esta última está constituida por los valores de un metal o un químico que se encontraron en el río antes de que empezara la actividad extractiva en Veladero y permite determinar si las condiciones ambientales se modificaron o sufrieron algún impacto. Si los índices subieron respecto a aquella época y están por encima de los límites permitidos por ley, como surge del informe de Barrick, se puede concluir que hubo contaminación.

La medición de la Federal detectó en los ríos de Iglesia y el jachallero cobalto, plomo, cadmio y cromo. Oritja vuelca en su fallo la línea de base de esos metales y la compara con los valores arrojados por la medición policial, concluyendo que no hay contaminación. “Los resultados obtenidos prácticamente no difieren o en algunos casos, incluso, son inferiores a los detectados en la línea de base”, afirma.

La conclusión judicial esclarece uno de los puntos que más polémica levanta en torno al derrame. Asegurando que el Río Jáchal está envenenado, una asamblea de vecinos de ese departamento se levantó para exigir el cese de la actividad minera y no para de reprocharle a la firma canadiense y a las autoridades de Gobierno. Y cuando el mes pasado trascendió el estudio de la Policía Federal, los manifestantes le dieron todo el crédito y encendieron con más fuerza su reclamo.

En medio del pedido para que Barrick haga las valijas, los jachalleros rechazaron fuertemente sus pericias por creer que no reflejaban la verdad. No se imaginaban que iban a ser una prueba clave para que el juez determinara que hubo contaminación y que los empleados de mayor jerarquía de Veladero son los responsables.

El delito que el juez les imputa a los agentes de la minera está tipificado en el artículo 56 de la ley nacional de residuos peligrosos, que exige la concurrencia de dos factores. Además de la contaminación, la negligencia o impericia.

En los considerandos, el magistrado los culpa por dejar abierta la compuerta que permitió que el líquido derramado llegara al río. Dice que “decidieron en forma inconsulta y negligente la apertura del canal de desvío del Norte, no adoptando los recaudos tendientes a prevenir cualquier tipo de contingencia”. Los empleados declararon en su momento que lo hicieron para no ayudar a que siga subiendo la cota del valle de lixiviación, que estaba alta, y que no podían prever la rotura de la válvula de la tubería que transportaba la solución cianurada.

REDACCIÓN/DIARIO DE CUYO

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