Fraude a Universidad Trump?

El empresario fue citado a declarar luego de que su escuela fue denunciada por varios exalumnos.

SAN DIEGO.
El aspirante presidencial Donald Trump se encuentra en dos listas de testigos en una demanda colectiva interpuesta contra la Universidad Trump, ya cerrada, en la que lo acusan de fraude.
El empresario fue citado a declarar luego de que su escuela fue denunciada por varios exalumnos.
Trump aparece en las listas de testigos tanto de la parte demandante como de los abogados que lo defienden y han contrademandado presuntamente por difamación.
Ambas partes se reunirán en 29 de marzo para alcanzar un posible acuerdo fuera de tribunales; si fallan en convenir, Trump tendrá que asistir a una audiencia de preparativos para un juicio el 6 de mayo, lo que interrumpiría su campaña para las primarias republicanas que concluyen
en junio.
La demanda la presentó un grupo de exestudiantes de la Universidad Trump en 2010.
Dicen que ese centro de educación superior se comprometió a guiarles por los secretos del éxito en negocios de bienes raíces y cada estudiante pagó hasta 36 mil dólares por la carrera, pero recibió muy poco cuando puso en práctica lo que aprendieron.
Una demandante, Tara Makaeff, informó en San Diego que la respuesta del empresario a esa demanda de estudiantes fue contrademandar por difamación y daños por un millón de dólares.
Explicó que desde esa contrademanda ha vivido estresada y tenido problemas financieros y por eso prefirió renunciar a la demanda este mes.
Pero el resto de los exalumnos mantiene la demanda que interpusieron mucho antes de que Trump se lanzara como aspirante presidencial el año pasado.
De acuerdo a la demanda colectiva introducida en California ante Curiel, el programa de aprendizaje en un año que se les prometió a los estudiantes de la Universidad Trump finalizó luego de que los alumnos pagaron por un seminario de tres días.
A los asistentes a los que se les prometió una foto personal con Trump, sólo recibieron la oportunidad de tomarse una foto con una figura de cartón. Y muchos de los instructores eran inversionistas de bienes raíces en bancarrota.

EXCELCIOR/MÉXICO